El Director del Programa de Formación de SAMECO ubica a la capacitación como eje para la transformación de las organizaciones: “Es la inversión con mayor retorno que podrán hacer”, afirma Héctor Formento.

La adquisición del conocimiento por medio del estudio, el ejercicio o por la asimilación de experiencias a través de vivencias, puede ser medida en una evaluación, pero resulta más difícil si se quiere ponderar el efecto que genera en el individuo. ¿Cómo podríamos definir la satisfacción que nos genera el saber? Sin aspirar a obtener una respuesta, entrevistamos a Héctor Formento, quien lleva más de 30 años de docencia, y como especialista en Mejora Continua, además de ser investigador, profesor y director del curso de posgrado en gestión de la mejora continua del Instituto de Industria (IDEI) de la Universidad Nacional de General Sarmiento, consultor de diversas organizaciones en Latinoamérica, es el Director Académico del Programa de Formación de SAMECO.

¿Cuál es el criterio que utilizan para planificar los cursos?
En SAMECO conviven dos fuentes de información extremadamente valiosos. Por un lado, las experiencias y relevamientos que permanentemente hacen varios de sus miembros especializados en la materia, me refiero a equipos universitarios con sede en distintos lugares del país y expertos que desarrollan actividades de consultoría en el más alto nivel; y por el otro, la gran cantidad de ponencias y trabajos que se exponen en los encuentros anuales y regionales, evidenciando la realidad de las organizaciones locales. A partir de estas dos vertientes se establecen y se ajustan los criterios relacionados con los programas de capacitación que se ofrecen.

¿Qué características los hacen distintivos?
Todos los cursos tienen un objetivo eminentemente práctico y de aplicación inmediata. Esto implica que se trabaja sobre casos reales, en muchas oportunidades propuestos por los propios participantes, lo cual permite una mejor asimilación y comprensión de las herramientas estudiadas.

Hay programas, como el de Facilitadores, que son históricos, ¿por qué se mantiene la demanda?
Si bien puede haber diferentes cursos sobre herramientas y metodología en el mercado, el Programa de Formación de Facilitadores tiene como característica única enfocarse fuertemente sobre el rol del coordinador interno de la empresa en esta disciplina. Esto implica abordar, no solamente técnicas, sino también los aspectos intangibles centrales para desarrollar mejora continua en cualquier organización. Los aspectos mencionados incluyen: comunicación, motivación, liderazgo y trabajo en equipo, entre otros. Todo esto volcado por profesionales que no solamente conocen la teoría, sino que transmiten sus experiencias con casos de gran valor.

¿Cuáles son los temas nuevos o tendencias que se está abordando en MC?
En SAMECO somos “duros” para incorporar modas, lo cual, por supuesto, no invalida a ninguna nueva tendencia. Pero se debe tener presente que el factor principal en la mejora continua se centra en las personas. Lamentablemente, esto no termina de entenderse y aplicarse en profundidad: se generan nuevos “títulos” que, a veces, tienen más impacto en el marketing y la venta de consultoría que en la efectividad real del sistema que se desarrolle.
Hoy podemos releer a Deming e Ishikawa, entre otros, y sus dichos tienen la misma validez y vigencia que cuando fueron expresados, sin embargo no están en el léxico de gran parte de los consultores modernos.
Por supuesto, todo lo dicho no implica ignorar la ventaja que significa utilizar los avances tecnológicos para conseguir y procesar datos, lo cual, en muchos casos implica mejorar notablemente la precisión de los diagnósticos realizados.
SAMECO asimila e integra todos estos avances en sus métodos y programas.

¿Qué recomendación le daría a una organización que no está habituada a la formación de sus colaboradores, como sí sucede con las empresas grandes?
Les diría que piensen profundamente en cuál es el activo más valioso de sus organizaciones. Saliendo por un momento de la mirada de corto plazo, encontrarán que el conocimiento acumulado es sin duda la respuesta. En este sentido, y más allá de cualquier especulación sobre los recursos disponibles, hay que hacer un plan de capacitación para lograr el mayor aprovechamiento de esa experiencia.
El plan se adaptará a las posibilidades, pero debe tener una mirada de mediano y largo plazo y, les aseguro, que será la inversión con mayor retorno que podrán hacer. Hay que animarse a romper la trampa del esquema clásico y forjar un paradigma superador.

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